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BOLONDRESAK

Desde el origen nuestra entidad ha contado con personas voluntarias, algunas de las personas que en la actualidad somos trabajadoras, en un principio fuímos voluntarias.

Las personas de buena voluntad que participan en la entidad son un regalo que nunca agradecemos suficientemente.

Estas personas dan soporte y fortaleza a la asocición que no sabemos medir, en estos momentos programas como Ostatu, Egoitza, el motovelero, COE… se nutren de estas personas que comparten y desarrollan nuestros fines.

El voluntariado como grupo tiene una actuación “profética”, no en el sentido de que el profeta haya de ser un adivino o un brujo; sino en el sentido del vigilante que escruta en esta noche, e intenta discernir los signos de los tiempos: lo necesario y lo posible.

Son “recursos” humanos que debemos seguir cultivando, desarrollando y potenciando.

Una voluntaria lo expresa con palabras técnicas: “Pero en medio de todo mi que hacer hay algo que persiste, por siempre y es anterior a mi y continuará después de mí”. Eso lo da la gratuidad del voluntariado